domingo, 20 de junio de 2010

Capítulo 11 - Temor

En estos capítulos intenté recordar como se dieron los hechos, como cambió mi vida en esta nueva etapa. Ahora que saben un poco más de mí, quisiera contarles más detalladamente lo que sería mi día a día o algo similar.

Como de costumbre, Teffi me llamó por teléfono para charlar. Todo iba bien, hasta que...me dijo que estaba la posibilidad de irse a vivir con su madre al Sur! Sentí que el mundo se había paralizado ante mi, que mi corazon se destrozaba y que mi mente quería evadirse de la realidad. No entendía nada, podría haber jurado que mi rostro estaba palido e incluso mi voz se había quebrado. No podía continuar hablando, traté de contenerme pero me fue muy difícil.
Al finalizar la charla, me dirigí sin dudarlo al baño. Lloré, me liberé como nunca antes. El dolor y el temor se habían apoderado de mí. No podía soportarlo. Me moría si mi mejor amiga se iba, y tan lejos! Se trataba de mi hermana del alma! Pensé en posibilidades positivas, como por ejemplo que sus padres le alquilen un departamento en la ciudad o algo similar, pero todo parecía derrumbarse. Como iba a tolerar no tenerla conmigo? el año próximo comenzaríamos la facultad, y a quien le contaría como me fue? con quien me desahogaría? la iba a necesitar muchísimo, eso estaba claro. Se que suena egoísta e intento no serlo, pero cuando una persona se convierte en alguien fundamental en tu vida, es casi imposible evitar sentir todo esto.
Sentí mucho miedo, no quería que nada nos separe, sólo quería que se quede. Me di cuenta que no estaba preparada para enfrentarme a algo así. Teffi tenía dos opciones: irse al sur y estudiar una carrera allá o quedarse a estudiar acá y luego recién irse. Ninguna de las dos opciones me agradaba lo suficiente, pero prefería la segunda. Necesitaba tiempo, y lo que me quedaba estaba dispuesta a aprovecharlo al máximo, a pesar de que la decisión de irse no estaba tomada.
Intenté tomar todo con más calma, pero no pude. Fue una noticia muy fuerte para mí. Pasé varias noches sin poder dormir e incluso algunas llorando. Sentí que me ahogaba, pero también sentí mucha culpa porque estaba siendo egoísta. Me costó comprender que ella iba a estar más cómoda y se iba a sentir mejor con su madre, porque realmente la necesitaba. De todas formas intenté evitar el tema cada vez que se presentaba, porque temía estallar, romper en llanto y pedirle desesperadamente que se quede. Pero controlarme a mi misma no era una tarea fácil, por dentro me estaba carcomiendo y tomar decisiones en lugar de otros no iba con mi forma de ser, no quería invadir su libertad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario