Al entrar, vi muchisimas caras extrañas, ese sitio no significaba nada para mí, me aterraba y al instante quise salir de alli; cuando en realidad todo comenzaba. Por un momento creí que estaba en el lugar equivocado y que no queria volver nunca mas...
Entre al salon y me asegure uno de los bancos de adelante, ya que alli veo mejor y presto mas atencion. Miré hacia mi alrededor esperando que alguien se acercara, y asi fue. Una chica de cabello ondulado me pregunto si nos podiamos sentar juntas, asentí con la cabeza, su nombre era Yessica.
En la primer hora nos pasaron lista. Miré atentamente cada rostro que decía “presente”, pero lo que más me interesaba además de aprenderme algún que otro nombre, era descubrir algún compañero nuevo y no creer que era la unica nueva.
Estefanía fue la primera compañera que supe que era nueva. La preceptora y ella intercambiaron algunas palabras que no recuerdo con exactitud, pero fueron algo así :
-Aletti Tassara, Rocío Estefanía
-Presente
-Ah,vos sos nueva! De dónde venís?
-Yo vengo de Capital, del Fader, una escuela técnica en Flores
-Ah! Claro, está bien. Bueno, bienvenida entonces!
La lista de nombres se hacía interminable, ya que éramos 44 compañeros,número que nos sorprendió a todos, en especial a los profesores. Algunos alumnos parecían tímidos a simple vista, otros no tanto, pero había que tener en cuenta que se trataba de un primer dia de clases, por lo cual no todos se mostrarían como eran realmente. Me llamó la atención lo educados que parecían y la calma del aula. Alguien había interrumpido mis pensamientos, se trataba de la preceptora, al fin habia llegado a mi apellido.
-Rotela, Hebe
-Presente
-Ah!vos también debes ser nueva no?
-Si si, vengo del Valle
Un pantallazo de imágenes y de recuerdos de mi otro colegio se me vino a la mente en cuestion de segundos y no sólo eso sino que también un escalofrío me recorrió el cuerpo. Temía que no me aceptaran en el Luján,mi nueva institucion, temia no poder conocer todo como quisiera, temía tantas cosas...pero este nuevo obstáculo debía superarlo. De hecho siempre superé todos los obstáculos de mi vida, soy una persona que no se queda tranquila hasta no lograr mis objetivos, pero esta nueva meta parecía más difícil de lo que había imaginado.
El primer recreo intenté hablar con alguno de los nuevos estudiantes, pero el patio me pareció una gran nebulosa en la que no podía distinguir quienes pertenecian a mi grado y quienes no. Tenía la sensacion de que jamas me iba a poder aprender todos sus nombres, jamas iba a poder conocerlos a todos, jamas nada. Mis esperanzas parecian derrumbarse de forma catastrófica. 44 era un numero que no me dejaba tranquila para nada, tenia miedo. Un miedo que no pude controlar durante la primera semana de clases.
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